Hablar de dos temas tan delicados torna en tarea ardua si no se lleva a cabo con meticulosidad, esmero y mucho tacto. Por ello, intentaré acercarme positiva y humanamente a vosotros para hablaros de este tema, el cual es tabú para unos y otros no saben con quien hablar acerca de él.
Es absolutamente natural pensar y tener miedo tanto al tiempo como a la muerte en cualquier momento de nuestra vida. No solamente es natural, sino que es necesario, es una necesidad humana. Dicen que empezamos a morir en el preciso instante en el que nacemos y es cierto, partimos de una explosión de vida y continuamos solos mirándonos al espejo.
Obviamente, estimado lector de mi blog, soy incapaz de decirte cuál es la Verdad, cuál es el significado tanto del tiempo como de la muerte, dado que ni yo ni cualquier otro ser humano ha encontrado a día de hoy respuestas contundentes a estas preguntas. Pero sí puedo ofrecerte mi punto de vista acerca del tema y una reflexión tranquilizadora. Por ello, al hablar de este tema tan natural y humano, con absoluta franqueza, es útil tener presente que todos vamos en el mismo barco y por tanto, debemos tratarnos con una gran proximidad y humanidad.
Desde jóvenes sabemos que el tiempo avanza, que la vida se abre camino. Pero no es hasta la madurez cuando las personas comenzamos a apreciar el sentido de las fotografías. Observamos cómo nuestra tez pierde tirantez y nuestros cuerpos se deterioran progresivamente hasta el punto de dejar de funcionar, sumiéndose en la propia naturaleza, ayudando a la evolución natural.
Somos parte de un ritmo y un ciclo natural, somos necesarios para la evolución de la Vida. Nacemos, y nuestras vidas son el motor indispensable para el progreso y la gestión eficiente de los recursos, del planeta.
Es importante que a partir de este punto empecemos tú y yo a hablar no de tu vida y la mía, sino de la Vida en singular, algo común a tí y a mí, que nos caracteriza y que nos une. Somos poseedores por tanto de lo mismo, de una capacidad vital que nos aporta la motorización a este cuerpo que llevamos puesto. Aclaremos en este primer "post" algunos conceptos básicos para seguir hablando.
Experimenta conmigo esto: túmbate en la cama y pon sobre tu cuerpo una colcha, baja las persianas dejando la habitación a oscuras y cierra los ojos. Deja la habitación completamente en silencio y deja por un momento de respirar. Te verás sumido en la más completa oscuridad, en el silencio. Qúedate quieto. Siente el peso de tu cuerpo y aprecia cómo se hunde en la cama. Relaja tus músculos y no pienses en nada. A continuación, intenta, de una manera tremendamente lenta y progresiva mover tu brazo. Observa cómo el peso del cuerpo tira de él y cómo tú estás ordenándole que se levante. Muévelo lentamente, acaricia la sábana y siente su tacto. Concéntrate en las sensaciones, utiliza tu capacidad sensorial para atender a los estímulos que transmites a tus músculos y cómo tu cuerpo obedece para completar la acción. Percibe cómo eres capaz de ver a través de tus lóbulos oculares, cómo eres capaz de respirar, cómo entra el aire en tus pulmones e intenta percibir la involuntariedad de los latidos de tu corazón.
Tu cuerpo es una extraordinaria herramienta para la Vida. Te dota de una capacidad sensorial exquisita que te permite captar información de tu entorno. Tu Vida necesita de un medio físico para ejercer su función en este planeta, no tiene sentido sin la capacidad motora y los órganos de tu cuerpo.
Olvídate de tu capacidad cerebral que te dota de pensamientos, de memoria. Olvídate de tu capacidad muscular que te dota de capacidad para andar y realizar movimientos. Concéntrate en la capacidad innata con la que los órganos vitales se activan y funcionan. Aquel primer latido de tu corazón que se produjo en el vientre materno y que fue conferido por la Vida de tu madre.
Tus padres actuaron como donadores de Vida, de la misma Vida que a ellos les transfirieron en su momento. Esa Vida permite activar tu cuerpo y mantenerlo vivo. Y éste, ayudado de una capacidad energética externa es capaz de perdurar un tiempo limitado en este planeta.
¿Pero qué ocurre cuando tu cuerpo muere? Durante tu fase de Vida, tu cuerpo tiene la capacidad de reproducirse y transferir esa Vida a otro ser humano. Eres capaz de dar parte de tu vida a otro cuerpo con el fin de perpetuar la raza humana en el tiempo. Con lo cual, de reproducirte, tras tu muerte, tu cuerpo morirá pero tu Vida quedará vigente en otro ser humano.
De no tener descendencia, tu Vida seguirá activa, pues proviene de la misma Vida de tus padres, hermanos... etc. Es decir, algo nos hace intuir que provenimos de lo mismo. Eso nos dota de una sensación extraña.
La Vida dota al cuerpo de una extraordinaria capacidad. Le permite activar sus funciones primarias y secundarias con un determinado fin: la perpetuidad de la Vida. De aquí podemos extraer que la capacidad vital no debe ser muy distinta entonces de nosotros a cualquier otro tipo de animal o insecto. La Vida es algo que activa el planeta Tierra.
Tenemos claro entonces, a partir de aquí, el concepto de Vida, el cual seguro estaba borroso para algunos. Pero a raíz de este punto de partida, nos damos cuenta de lo distinto que somos a una mosca o a un elefante. Ambos compartimos la misma capacidad vital, pero nuestra función motriz y las capacidades motoras de nuestro cuerpo son muy distintas. Éstas, nos permiten pensar, recordar, emocionarnos, realizar cálculos complejos, progresar...
Indudablemente somos distintos. Somos el resultado de una larga evolución pero no somos todo aquello de lo cual podemos llegar a ser. Por ello, seguimos evolucionando.
El ser humano es el primer individuo conocido en el cual se observa comportamientos espirituales y esto lo caracteriza sobre todo ser que habita en la tierra. Su espiritualidad proviene de su capacidad para formularse preguntas; el ser humano es un eterno pensador.
Y ésto nos lleva a preguntarnos: ¿De dónde proviene la Vida? Si la Vida se transfiere y lucha por sobrevivir, ¿de dónde surgió?
Amigo lector de mi blog, no puedo asegurarte nada, y tampoco puedo darte con seguridad una respuesta a esta pregunta porque nadie puede dártela. Sin embargo, puedo darte mi opinión personal, la cual me hace vivir más tranquilo, con seguridad, satisfacción y me dota de un positivismo claro y contundente que, acompañado de una gran dosis de fe, me ayuda a seguir viviendo con ilusión hasta el final. Pero esto, en el siguiente post ;-).
Un abrazo,
Daniel.