viernes 30 de octubre de 2009

Querida mía



Querida mía,

adoro que te sientes cada noche para leer mis versos. Para mí escribirte es un placer. Sé que sin mí delante no hay vergüenzas, puedes ser tu misma.

He pasado todo el día recordando... aquella tarde, tu mirada de ángel, tu forma de hablar. Permíteme decirte que estabas preciosa, sonríe si quieres, eres realmente hermosa.

Me gusta pronunciar tu nombre y pensar dónde estás ahora, qué estarás haciendo, si te acuerdas de mí. Yo no puedo conciliar el sueño, eres más de lo que un hombre puede desear... tus ojos me despiertan cada pocos segundos.

Hoy no me he comportado como un caballero, te ruego me perdones. Sin embargo tú, tú has estado perfecta. Por ello quisiera salvar mis miedos y pedirte un beso, tan intenso como tu mirada. Mañana, a eso de las ocho, cuando caiga la tarde, en la colina.

Si tienes a bien aceptarlo, allí estaré esperando.


Sinceramente,
buenas noches.

viernes 11 de abril de 2008

Nunca será entre yo y ellos

Básicamente, mi forma de actuar se basa en este breve y sencillo escrito:

A menudo la gente es irrazonable, ilógica y egocéntrica.
Perdónalos de todas formas.
Si eres amable, la gente puede acusarte de egoísta o de tener segundas
intenciones.
Sé amable de todas formas.
Si eres exitoso, ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos
enemigos.
Ten éxito de todas formas.
Si eres honesto y franco, la gente puede engañarte.
Sé honesto y franco de todas formas.
Lo que tardas años en construir, alguien puede destruirlo en un
instante.
Construye de todas formas.
Si encuentras serenidad y felicidad, pueden tener celos.
Sé feliz de todas formas.
El bien que haces hoy, a menudo será olvidado mañana.
Haz el bien de todas formas.
Das al mundo lo mejor que tienes y puede que jamás sea suficiente.
Da al mundo lo mejor que tengas, de todas formas.
Verás, el análisis final es entre tú y Dios;
nunca será entre tú y ellos, de todas formas.

Madre Teresa de Calcuta


En él se puede descifrar lo importante. Y es que volviendo a posts anteriores, la soledad individual trascendental es aquella que en su buen uso nos ayuda a crecernos.

Este texto lo he leido en un libro que he cogido en mis manos esta mañana nada más levantarme en mi curiosidad por ver qué libro sería el siguiente en leerme. Este libro es "El octavo hábito" del archiconocido Covey.

Nada más por hoy, con este texto hay más que suficiente.

saludos,
Daniel.

miércoles 13 de febrero de 2008

El beso

Adoro cuando te acercas y observo tus párpados bajar,
lentos, profundos y eternos hacia el más oscuro vacío.

Adoro cuando siento tus labios tocar con suave presión mi boca
y esta se mueve sintiendo el tenue calor de tu aliento.

Adoro la forma en que se inclina tu cara y tus dientes apresan mi labio,
lentos, sin fuerza, deslizándose hasta caer en el aire.

Adoro la forma en que te acercas de nuevo y tu lengua toca la mía,
y por un momento siento el dulce sabor de tu saliva.

Adoro el sincronismo de tus manos subiendo hasta mi cuello
mientras siento que te aupas y bajo mi cabeza para hacerlo sencillo.

Adoro oir tus labios despegarse de los míos entre tanto silencio,
y tú entreabriendo tus ojitos, como habiendo despertado por el ruido.

Adoro cuando te separas y me miras,
y yo en medio de la habitación callado,
con el único sabor de tu carmín en mis labios
y el místico vapor de tu boca aún tiritando en el aire.

martes 29 de enero de 2008

Para tí

Dices que ya no te escribo como antes,
será que no te has dado cuenta, pero pierdo el tiempo
mientras me quedo embobado mirándote.
Miro el reloj y pienso, te quiero, y entonces tú me abrazas
así como cuando me echas de menos.

Dices que ya no escribo poesía,
será que estoy entretenido imaginándote de blanco
mientras tú me esperas en casa en pijama
y yo como un bobo me paso la tarde contando segundos.

Dices que antes te dedicaba cada verso,
me da que no te has dado cuenta,
pero lo que quiero dedicarte no es poesía,
sino mi vida.

Deja que te escriba un poco menos
que estoy mejor estando contigo, mirándote a los ojos
así como el que mira el cielo.

Ya tendré tiempo de escribirte, cuando el tiempo escasee
y ya no me queden palabras. Será entonces cuando veas mis versos,
será cuando entiendas que te he estado queriendo.

lunes 28 de enero de 2008

Esencia

Qué pena me da el niño que se antoja querer la vida entera y quererla ahora. No entiende el valor del tiempo, así como no entiende que un minuto perdido son sesenta segundos olvidados. Decía G.G. Márquez "La sabiduría llega cuando ya no sirve para nada" y qué razón tenía. Mientras que el hombre forja su intelecto en la búsqueda no sólo de uno mismo sino de una razón vital que le sostenga, su cuerpo pierde consistencia, envejece y finalmente muere. De qué sirve la sabiduría si cuando uno la obtiene ya no queda tiempo para disfrutarla.

Así como el hombre que rompe con el hilo de su vida escudándose en la pérdida del amor. No entiende que el sustantivo es fruto del verbo y que de nada servirá entenderlo más tarde. Da miedo pensar cuánta gente está equivocada.

Mas qué ilusión me hace el joven que entiende la belleza del latido del bebé o la dulce mirada perdida de una chica enamorada. Aquel que explora sus sentimientos y se recrea en los colores del cielo o aquel que se pregunta con miedo qué ocurrirá cuando acabe su tiempo. Cuánta ilusión me hace, pues ha descubierto temprano la esencia de la vida y goza de la oportunidad y la responsabilidad de vivirla. En su mano está el hacer de ella algo extraordinario.

Sin embargo, aquellos hombres y mujeres que viven su vida en la banalidad, exentos consecuentemente de esencia y reflexión, incapaces de apreciar en su totalidad aquello que hace hombre al hombre... a aquellos, sólo puedo mirarlos con indiferencia; no me producen nada excepto un sutil sentimiento de compasión y pena.

Como decía Ortega en "El tema de nuestro tiempo", la cultura ha de servir a la vida. Y es que la vida no tiene sentido sin cultura, así como ésta no tiene sentido sin aquella. El hombre ya en tiempos de Sócrates descubrió la razón pura. Hace años, se conocieron los límites de la razón. Y es ahora cuando el hombre debe hacer uso de la cultura, fruto de la razón, y ponerla a su servicio.
Por tanto, el hombre carente de cultura y de capacidad reflexiva, aquel que huye de la belleza de la vida , es aplastado por un mundo el cual no comprende y vive atormentado por problemas los cuales no alcanza a entender. Es éste el que muere añorando lo que pudo haber sido y no fue y se hunde en la oscuridad anclado a la única piedra que le sujeta: su arrepentimiento.

Es necesario para el hombre que, en su íntima introspección, se asome al fundamento del vivir y descubra día a día aquello que surge del hombre como una necesidad y es dotado de una consistencia tal que subsiste transvitalmente. El hombre, en su curiosidad, descubrirá el gozo de vivir con la única ayuda de él mismo.

Es así únicamente como podremos ser felices al principio del camino, durante y al final del mismo.

Un abrazo amigos,
Daniel.

jueves 24 de enero de 2008

La sexualidad

El mundo, en su tecnificación, progreso y evolución social ha tornado el significado de la sexualidad en algo banal, efímero, fugaz y carente de pureza. Ya no importa su significado, la precariedad de carácter en la sociedad ha construido una visión marchita del acto sexual en donde prima la mutua satisfacción física sin importar nada más. “Ya no está de moda” el sexo como acto de entrega y descubrimiento de un “yo” más auténtico que se expande hacia los límites del “tú” en un afán de exploración de lo desconocido.

La banalidad de la información diaria (poco formativa) ha condicionado la manera en que nuestros hijos se educan -o mejor dicho, no se educan- en el exterior y a sus mentes llegan continuamente mensajes carentes de moralidad y valor humano.

Así, se ha creado un nuevo concepto de sexualidad en donde el hombre y la mujer aparecen unidos por un deseo fugaz que hay que satisfacer tratando al otro no como persona, sino como un mero instrumento placentero.

Pero hablemos de la sexualidad como lo que es, el acercamiento físico de dos personas sexuadas fundamentado en el amor, en un deseo humano por explorar al otro, por arrimarse a él más allá de lo conocido. Probablemente el acto sexual sea lo más cerca que estaremos nunca de experimentar al otro como parte de nosotros y por tanto, debe respetarse de una manera responsable su misión.

No es un momento de introspección sino todo lo contrario, es un alzamiento de nuestra vista sobre la valla de nuestra propia vida, para así observar y acariciar el aire que se respira al otro lado, allá donde la otra persona es dueña de sí misma, a lo desconocido. De esta manera, el ser humano necesita del acto sexual como respuesta al amor, lo que se traduce en la creación de una nueva vida (esto da lugar a recientes debates acerca del derecho moral del recién engendrado).

Sin embargo, estamos viviendo una etapa en la que la sociedad se derrumba a nivel humano. Las empresas de publicidad ya no saben (o no entienden) cómo competir y desvirtúan sus mensajes, carentes de moralidad, estimulando al individuo para que actúe conforme a sus deseos, tratando de convertirlo en una persona reactiva. Así, se busca el “aún más todavía” con el fin de dejar una huella indestructible que convierta al espectador en una marioneta que baila al son de la música que oye.

Asistimos a una manipulación de la sexualidad con el único fin de generar dinero. Ya no importa el ser humano, sólo su dinero, su placer, su estimulación.

Por ello, es importante que desde la libertad (la cual implica responsabilidad) el hombre moderno trate de dotar al acto sexual de un valor fundamentado en una moralidad sólida que restaure el sentido de la propia vida.

jueves 10 de enero de 2008

Cosas importantes

A veces las cosas más importantes son aquellas que con el corazón las construyes y con la piel transmites y te das cuenta que las tienes sentado en tu sofá, mirando por la ventana y pensando "hoy probablemente lloverá, menuda niebla".

Detienes tu corazón y piensas en un corte de aire: "la quiero". Y descubres el miedo en cualquier rincón que te recuerde su ausencia. Te descubres pensativo con la mirada perdida y tu mente navega en recuerdos que el tiempo arrastra y el cuerpo no perdona pues avanza con él. Empiezas a descubrir la belleza de compartir los latidos y asegurar con firmeza cada paso juntos en este recorrido que es la vida. Es cuando comienza en uno una forma de pensar nueva, distinta y dices "vaya, cómo he cambiado".

Te levantas una mañana y tu vida se centra en una única persona y te preocupas, pero no por tí, sino por las pequeñas cosas, aquellas sin importancia para muchos. Cada instante que ella se acerca... el tiempo parece correr despacio y observas sus movimientos paralizando cada uno de sus gestos. Es entonces cuando estás perdido pues estás sumido a la más cruel de la desesperación si algo la llegase a pasar.

Es entonces cuando sonríes a solas, observas la niebla de la mañana y piensas: "carai, soy jodidamente feliz". Es entonces cuando estás perdido y sólo te queda arañar cada segundo a su lado para no encontrarte solo. Tu vida se encuentra en el momento más precioso y nada importa. Qué más da el mañana, qué más da el pasado. Simplemente, la quiero.

Daniel

martes 8 de enero de 2008

El hombre light

Aventurándome en el mundo de la moralidad, la ética y un fundamento en valores como núcleo inmutable del carácter humano comencé a leer hace tiempo algunos libros que para mí están marcando el despertar de mí mismo.

El último libro leido ha sido "El hombre light" de Enrique Rojas. Grande es la polémica suscitada por este psiquiatra debido a la Cátedra de la que se muestra orgulloso y sin embargo se niega en la red. Independientemente de eso y de la inclinación religiosa del autor, se puede concluir que es un gran libro con un gran mensaje.

"El hombre light" nos presenta la inmensa tragedia que está viviendo el hombre en el ocaso de la civilización moderna de occidente. Un hombre regido por el hedonismo, la pasividad, la arbitrariedad y el subjetivismo que hace uso de su opulencia y su poder en pos de una felicidad ficticia de la que hace alarde y que no es más que el reflejo de la mísera tragedia que está viviendo en su intrahistoria.

Esto está narrado como una brutal crítica y denuncia que termina con un marcado acento positivo-humanista que intenta canalizar el entusiasmo del lector hacia senderos más centrados en corrientes humanitas-existencialistas. Finalmente, puede observarse un tinte cristiano por parte del autor al dejar traslucir que la trascendencia humana provoca en su camino final el desvelo de una verdad absoluta para el hombre, esto es: la existencia de Dios.

No cabe duda que el libro encierra una importante contribución humana a nuestra sociedad manifestando y denunciando tendencias negativas para el progreso del pensamiento humano, que está en declive. Para ello, promueve la vuelta a un nuevo Renacimiento en el cual se centre al hombre como eje del pensamiento y se parta de tendencias clásicas para su reencuentro con la búsqueda de lo vital y existencial.

Es un libro que hay que leer levantando la cabeza tras cada página para asegurarnos una correcta digestión de la información obtenida. Es indudable que hoy en día es necesaria una formación rica en valores en donde se fomente el amor, el trabajo y la cultura como herramientas básicas para un hombre que a día de hoy se muestra débil ante una oleada masiva de información no formativa.

A día de hoy el hombre moderno se inhibe en el placer, lo cual no es más que una labor intensamente pasiva y que lo lleva a presenciar actos en contra de la dignidad humana; la pornografía, la violencia, la sexualidad sin amor... enaltecen la pérdida de valores, haciendo creer a sus seguidores la existencia de una libertad ficticia no fundamentada e inmoral.

Le recomendaría a más de uno este libro.

Un abrazo amigos,
Daniel.

miércoles 2 de enero de 2008

Dualidad enfrentada

Todos los seres humanos tenemos una dualidad interna enfrentada, la cual representa la duda o lo que muchos han catalogado como la gran tragedia de la vida. Para estudiar este tema podemos acudir a textos existencialistas o bien a autores de la generación del 98 entre los que destaca, cómo no, el gran Miguel de Unamuno.

Existen dos obras de Unamuno que vienen a reflejar este hecho absolutamente trascendental para el ser humano: "Del sentimiento trágico de la vida" y "San Manuel bueno, mártir". Es ésta segunda la que tuvo un mayor calado y en la que encontramos una metáfora tremendamente ilustrativa del sentimiento interno de la raza humana: el lago y la montaña. En su argumento, la novela (o nivola) centro su atención en el párroco de un pueblo llamado Valverde de Lucena el cuál se convierte en un líder espiritual hasta el punto de su santificación. Sin embargo, con la llegada de un joven llamado Lázaro al pueblo, salen a la luz entre estos dos la gran duda espiritual en la cual se ve sumergida la fe del párroco (duda existencialista entre la existencia de la conciencia después de la muerte y su atribución a un Ser superior o bien a la desaparición completa de la misma).

Esta dualidad se ve reflejada perfectamente en el encuadre de la novela. El pueblo, motivado espiritualmente por un párroco que internamente se debate entre la fe y la desesperación, se encuentra feliz y viviendo tranquilo entre un lago y una montaña. Así, el lago se compone de dos partes: la parte superficial que representaría el presente, el día a día. Y la parte más profunda, que representa el pasado, el intrahombre, lo que arrastramos. El lago es un remanso entorno al caos. El río baja de la montaña rápidamente, saltando su agua en las rocas y es en el lago donde encuentra un estanque de paz. En momentos de calma, el lago refleja la montaña y el cielo. Sin embargo, en la nevada, la nieve cae al lago deshaciéndose en nada, mientras que en la montaña aparece como un manto blanco que refleja la luz del sol y cubre las imperfecciones de la misma.

Así, en el interior del párroco aparece la fe a modo de nieve que cae en el lago disolviéndose en el agua sin llegar a ninguna coherencia y simplemente se limita a reflejar aquello que a priori se encuentra fuera de su alcance, pero que tiñe de un blanco hermoso aquello que hay fuera. La nieve (la fe), para una parte del hombre, cuando cae en la montaña da forma a la montaña, lo cual es capaz de percibir el lago. Sin embargo, para el lago, la nieve (la fe) no produce ningún efecto al disolverse en él. El lago y la montaña aparecen como una dualidad enfrentada en la que la nieve actúa de forma completamente adversa en cada uno de ellos, simbolizando el dilema interno en el que se encuentra sumido el hombre en su búsqueda de una Verdad espiritual.

El ser humano duda por naturaleza y es esta de sus mayores tragedias. Ya se dijo que el pecado del hombre radica en su propio nacimiento pues es el inicio de la duda. Y sólo se alivia el pecado con su muerte (lo que nos llevaría a priori a la desaparición de la conciencia o a su eterna permanencia).

Un abrazo amigos,
Daniel

lunes 31 de diciembre de 2007

El tiempo, la Vida y la Muerte (I)

Hablar de dos temas tan delicados torna en tarea ardua si no se lleva a cabo con meticulosidad, esmero y mucho tacto. Por ello, intentaré acercarme positiva y humanamente a vosotros para hablaros de este tema, el cual es tabú para unos y otros no saben con quien hablar acerca de él.

Es absolutamente natural pensar y tener miedo tanto al tiempo como a la muerte en cualquier momento de nuestra vida. No solamente es natural, sino que es necesario, es una necesidad humana. Dicen que empezamos a morir en el preciso instante en el que nacemos y es cierto, partimos de una explosión de vida y continuamos solos mirándonos al espejo.

Obviamente, estimado lector de mi blog, soy incapaz de decirte cuál es la Verdad, cuál es el significado tanto del tiempo como de la muerte, dado que ni yo ni cualquier otro ser humano ha encontrado a día de hoy respuestas contundentes a estas preguntas. Pero sí puedo ofrecerte mi punto de vista acerca del tema y una reflexión tranquilizadora. Por ello, al hablar de este tema tan natural y humano, con absoluta franqueza, es útil tener presente que todos vamos en el mismo barco y por tanto, debemos tratarnos con una gran proximidad y humanidad.

Desde jóvenes sabemos que el tiempo avanza, que la vida se abre camino. Pero no es hasta la madurez cuando las personas comenzamos a apreciar el sentido de las fotografías. Observamos cómo nuestra tez pierde tirantez y nuestros cuerpos se deterioran progresivamente hasta el punto de dejar de funcionar, sumiéndose en la propia naturaleza, ayudando a la evolución natural.

Somos parte de un ritmo y un ciclo natural, somos necesarios para la evolución de la Vida. Nacemos, y nuestras vidas son el motor indispensable para el progreso y la gestión eficiente de los recursos, del planeta.

Es importante que a partir de este punto empecemos tú y yo a hablar no de tu vida y la mía, sino de la Vida en singular, algo común a tí y a mí, que nos caracteriza y que nos une. Somos poseedores por tanto de lo mismo, de una capacidad vital que nos aporta la motorización a este cuerpo que llevamos puesto. Aclaremos en este primer "post" algunos conceptos básicos para seguir hablando.

Experimenta conmigo esto: túmbate en la cama y pon sobre tu cuerpo una colcha, baja las persianas dejando la habitación a oscuras y cierra los ojos. Deja la habitación completamente en silencio y deja por un momento de respirar. Te verás sumido en la más completa oscuridad, en el silencio. Qúedate quieto. Siente el peso de tu cuerpo y aprecia cómo se hunde en la cama. Relaja tus músculos y no pienses en nada. A continuación, intenta, de una manera tremendamente lenta y progresiva mover tu brazo. Observa cómo el peso del cuerpo tira de él y cómo tú estás ordenándole que se levante. Muévelo lentamente, acaricia la sábana y siente su tacto. Concéntrate en las sensaciones, utiliza tu capacidad sensorial para atender a los estímulos que transmites a tus músculos y cómo tu cuerpo obedece para completar la acción. Percibe cómo eres capaz de ver a través de tus lóbulos oculares, cómo eres capaz de respirar, cómo entra el aire en tus pulmones e intenta percibir la involuntariedad de los latidos de tu corazón.

Tu cuerpo es una extraordinaria herramienta para la Vida. Te dota de una capacidad sensorial exquisita que te permite captar información de tu entorno. Tu Vida necesita de un medio físico para ejercer su función en este planeta, no tiene sentido sin la capacidad motora y los órganos de tu cuerpo.

Olvídate de tu capacidad cerebral que te dota de pensamientos, de memoria. Olvídate de tu capacidad muscular que te dota de capacidad para andar y realizar movimientos. Concéntrate en la capacidad innata con la que los órganos vitales se activan y funcionan. Aquel primer latido de tu corazón que se produjo en el vientre materno y que fue conferido por la Vida de tu madre.

Tus padres actuaron como donadores de Vida, de la misma Vida que a ellos les transfirieron en su momento. Esa Vida permite activar tu cuerpo y mantenerlo vivo. Y éste, ayudado de una capacidad energética externa es capaz de perdurar un tiempo limitado en este planeta.

¿Pero qué ocurre cuando tu cuerpo muere? Durante tu fase de Vida, tu cuerpo tiene la capacidad de reproducirse y transferir esa Vida a otro ser humano. Eres capaz de dar parte de tu vida a otro cuerpo con el fin de perpetuar la raza humana en el tiempo. Con lo cual, de reproducirte, tras tu muerte, tu cuerpo morirá pero tu Vida quedará vigente en otro ser humano.

De no tener descendencia, tu Vida seguirá activa, pues proviene de la misma Vida de tus padres, hermanos... etc. Es decir, algo nos hace intuir que provenimos de lo mismo. Eso nos dota de una sensación extraña.

La Vida dota al cuerpo de una extraordinaria capacidad. Le permite activar sus funciones primarias y secundarias con un determinado fin: la perpetuidad de la Vida. De aquí podemos extraer que la capacidad vital no debe ser muy distinta entonces de nosotros a cualquier otro tipo de animal o insecto. La Vida es algo que activa el planeta Tierra.

Tenemos claro entonces, a partir de aquí, el concepto de Vida, el cual seguro estaba borroso para algunos. Pero a raíz de este punto de partida, nos damos cuenta de lo distinto que somos a una mosca o a un elefante. Ambos compartimos la misma capacidad vital, pero nuestra función motriz y las capacidades motoras de nuestro cuerpo son muy distintas. Éstas, nos permiten pensar, recordar, emocionarnos, realizar cálculos complejos, progresar...

Indudablemente somos distintos. Somos el resultado de una larga evolución pero no somos todo aquello de lo cual podemos llegar a ser. Por ello, seguimos evolucionando.

El ser humano es el primer individuo conocido en el cual se observa comportamientos espirituales y esto lo caracteriza sobre todo ser que habita en la tierra. Su espiritualidad proviene de su capacidad para formularse preguntas; el ser humano es un eterno pensador.

Y ésto nos lleva a preguntarnos: ¿De dónde proviene la Vida? Si la Vida se transfiere y lucha por sobrevivir, ¿de dónde surgió?

Amigo lector de mi blog, no puedo asegurarte nada, y tampoco puedo darte con seguridad una respuesta a esta pregunta porque nadie puede dártela. Sin embargo, puedo darte mi opinión personal, la cual me hace vivir más tranquilo, con seguridad, satisfacción y me dota de un positivismo claro y contundente que, acompañado de una gran dosis de fe, me ayuda a seguir viviendo con ilusión hasta el final. Pero esto, en el siguiente post ;-).

Un abrazo,
Daniel.

domingo 30 de diciembre de 2007

La suerte

Sería inútil empezar a escribir sin citar la frase llevada a la gran pantalla por Woody Allen: "Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia delante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte puede seguir hacia delante, y ganas. O puede no hacerlo, y pierdes."

¿Dependemos de la suerte? ¿Podemos considerar nuestra vida encauzada gracias al azar? El azar existe y ha sido una intensa fuente de estudio experimental y teórico. Es indudable que la suerte favorece a unos y perjudica a otros. A mi opinión, el hombre es capaz de influir positiva o negativamente sobre el ritmo y curso de los hechos en el tiempo, llegando a forzar sucesos exitosos o fracasos en medida de que vayan acompañados de una buena dosis de suerte, o no. Es decir, podemos influir sobre el curso de nuestra vida e incluso provocar determinadas reacciones. Pero si el azar nos dota de malas cartas en un determinado momento, todo nuestro esfuerzo puede verse derrumbado y postergado al fracaso.

Para el hombre, el hecho de reconocer que el azar es un manipulador directo del tiempo y de la vida es una fuente de miedo y temor. Y esto no necesariamente debe excluir de nuestra ecuación la visión positiva-humanista con la que es más agradable vivir, sino que debe ayudar a mantener nuestros pies sobre la tierra.

Es inútil resignarse a vivir sin esfuerzo por el mero hecho de depender de la suerte. El no esfuerzo, las buenas intenciones acompañadas de una falta de acción persistente nos llevan irremediablemente al fracaso aunque vayamos acompañados de diversos golpes de suerte. Y no pretendo hablar de materialismo sino del transcurso de la vida, de cómo las personas evolucionan en su soledad con el paso del tiempo.

A veces el mayor fracaso personal para el hombre no es sólo no encontrar la Verdad, sino también haberla encontrado. La búsqueda es la que mantiene la llama del hombre viva pues lo alienta hacia el futuro y lo llena de prosperidad.

El tiempo nos puede llevar hacia una satisfacción personal o hacia una gran tragedia humana; pero cuál es mayor tragedia, perder todo tras haber luchado y encontrado o no encontrar nada por no haber buscado?

Pensadlo,
un abrazo amigos,
Daniel.

viernes 21 de diciembre de 2007

Mi soledad

La soledad forma parte de las personas, es parte de la vida. Y es esa soledad transcendental la que nos permite vernos y enfrentarnos a nosotros mismos, entablar una relación de confianza entre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Formamos parte del silencio, porque de él extraemos sabiduría y es en él donde nos refugiamos para hablar a solas. Aunque existen frases como la de Unamuno "A veces, el silencio es la peor mentira"...

Qué precioso es sentarse a pensar, mirando por la ventana y recordando la vida. Qué enigmático resulta el mirar hacia el futuro, prefiero el presente, que no me quiten este instante. Y qué agradable el silencio cuando de sentir se trata, en la dulce clandestinidad de mis pensamientos.

Aprecio mi soledad, mi íntima e inseparable compañera. Con ella me enfrento a la vida, trabajo mejor a solas conmigo mismo, aunque... cómo endulza la compañía. Pero cuando de soñar se trata, no queda nada excepto yo, sumido en mi fantasmagórica ausencia.

Y en soledad sólo quedo yo y mis recuerdos. Mi pasado torna nostálgico y me acerco a aquello que no me atreví a explorar, aquello que ya no me da miedo. Miro mi antigua y rebosante adolescencia, la tirantez de mis mejillas y la expresión de mi mirada. Percibo lo indefenso que era, lo fuertes que eran mis sueños, el mundo que tenía enfrente de mis ojos. Saboreo la inocencia de mis ilusiones, la seguridad con que me anclaba a pensamientos erróneos, la rebosante energía que desprendía y la añorada ignorancia que me recubría.

Mirando mi pasado me siento feliz por haberlo vivido, por haber sentido y palpitado cada uno de sus segundos. Y me planto de nuevo en mi mundo presente, disfrutando cada uno de los segundos que ya son pasados y endulzando mi vida con aquello que luego añoraré.

Qué belleza tener la oportunidad de crecer, de soñar y envejecer. Pero aún más privilegio es el poder enfrentarme a mis miedos con la visión del que no necesita nada, del que es feliz con sus pensamientos.

Independencia asegurada al principio del camino, ese es mi mayor regalo, de él estoy disfrutando. Comienzo andar con valentía y optimismo. Pereceré con amor y serenidad pues es fruto de mi vida. Sin miedo, el miedo nos vuelve indefensos y débiles.

Sé que estas palabras mañana serán una de las muchas huellas de mi vida, hoy sólo son el surco en donde piso. Mas me señalan el rumbo que he seguido, que no el punto donde acabaré. Qué regalo más preciado esta dulce incertidumbre de mi vida.

Un abrazo amigos,
Daniel.

martes 18 de diciembre de 2007

Emociones

Hoy he podido hablar con una amiga psicóloga que me contaba que en empresas americanas están implantando charlas desde rrhh de inteligencia emocional aplicada a Directivos. Esto asombrosamente provoca tremendos resultados positivos... Pero, cuán de asombroso es?

Un referente al hablar de emociones es Daniel Goleman, psicólogo que define la inteligencia emocional como un conjunto de habilidades que habilitan al ser humano para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno social y personal. Pero antes de afrontar y ahondar en este tema es necesario tener claro el concepto de "emoción".

Podemos referirnos a las emociones como reacciones afectivas involuntarias condicionadas por el entorno que traslucen en el individuo estados internos vigentes.

De aquí surge una pregunta: ¿podemos modificar el entorno para forzar emociones en las personas que dejen ver en ellas estados internos como la motivación? Esto puede dejarse ver en estudios de inteligencia emocional, lo que traducido a lenguaje coloquial puede ser algo parecido a "un directivo que hace de su ambiente de trabajo un entorno agradable recibe a cambio espontáneamente de sus empleados trabajo extra acompañado de grandes dosis de motivación".

¿Por qué? El éxito radica en la esencia del ser humano. Éste es un ser sensible, pero también emocional que no es más que el gran éxito de las personas: la emocionalidad es un recurso para la adaptabilidad. Esta configuración humana provoca que se activen determinados procesos innatos (otros pueden ser adquiridos con el tiempo) ante determinadas configuraciones de su entorno que lo hacen reaccionar de una u otra manera con el fin de adaptarse.

Por tanto, la variabilidad de emociones convierten al ser humano en un individuo flexible capaz de moldear su comportamiento ante determinadas situaciones.

¿Podemos usar esto en beneficio de las personas? Por supuesto. Por poner un ejemplo aplicado, una compañía no es más que un conjunto de personas que trabajan orientados a unos objetivos comunes. El Directivo puede incentivar un entorno de trabajo agradable y propicio al desarrollo y producción. Y he aquí la increíble paradoja: para liderar hay que servir (os remito a "La Paradoja" de James C.Hunter). La integridad personal del Directivo hará de su trabajo un mero ejercicio de servicio hacia las personas presentes en su área de influencia, lo que propiciará un entorno afectivo idóneo para provocar reacciones espontáneas en las personas que reflejen estados como la motivación, la pasión, el afán de superación.

Esto de nuevo nos lleva, si queremos obtener buenos resultados a nuestro alrededor, a buscar el camino personal para lograr esa integridad. Lo que nos lleva de nuevo al primer post publicado ;-)

Un abrazo amigos,
Daniel.

El cuento de la ola

Recientemente leí un cuento que decía: iban dos olas en dirección a la costa por el mar y una de ellas le dice a la otra "oye!!! que nos vamos a estrellar!! estoy viendo que todas las olas cuando llegan a la playa se rompen!!! no quiero romperme... tengo miedo...". Al oirla, otra ola que avanzaba junto a ella se giró, la miró y la dijo: "tranquila amiga ola, no te preocupes, formamos parte del mar". Al oirlo la ola pequeña se tranquilizó y se dirigió con firmeza hacia la costa.

Este pequeño cuento lo podéis encontrar en un libro de Iosu Cabodevilla titulado "La espiritualidad en el final de la vida" y reúne a grandes rasgos la esencia de la vida, el temor al final. Recomiendo encarecidamente este libro a quien se plantee el final con miedo, con inseguridad. Me viene a la mente ahora una entrevista que le hicieron a Neil Amstrong en donde le preguntaban si tuvo miedo en su viaje a la luna. Él respondió que en absoluto, fue entrenado para no tener miedo pues el miedo impedía conseguir las cosas.

Una gran profesional dedicada al estudio del miedo es Pilar Jericó, la cual ha escrito varios libros destinados al ámbito empresarial pero que perfectamente pueden extrapolarse a la vida cotidiana y personal de cada uno. Os lo recomiendo también.

Es natural tener miedo y es útil entender que la antítesis del miedo es la motivación, la cual hay que traducir en acción para lograr objetivos en la vida. De aquí parte la idea de autorealización personal, lo que seguramente es el mayor calvario de la mayoría de la sociedad. He tenido la oportunidad, en mis múltiples charlas con personas y amigos, de observar cómo muchos de ellos se encuentran involucrados en una fuerte lucha interna por alcanzar la autorealización personal. Y muchos de ellos se preguntan también "soy el único que piensa ésto, aquello?".

Lo natural y, me baso en la experiencia que tengo, es tener inquietudes y hacerse preguntas, algo tremendamente innato en el ser humano. Podría afirmar que todos los seres humanos se hacen preguntas de alta transcendencia y de carácter vital, pero no todos se paran con la suficiente seguridad a entablar una conversación consigo mismo con el fin de asentar ideas.

También, en mi camino, estoy descubriendo que la gente se siente sola. Y es que, como dice un buen amigo mío, todos vivimos en una soledad transcedental. Esto quiere decir, independientemente de la familia, los amigos, la gente que nos rodea, estamos solos. Solos enfrente de la Verdad, solos con nosotros mismos. Es este camino, el de la búsqueda de la Verdad, donde el ser humano encuentra su más absoluto calvario y sufrimiento. Aquí influye el miedo, el temor por lo desconocido... debido a la grandísima ignorancia del ser humano frente a la vida.

Y es este camino el que puede reportar también mayores satisfacciones. A menudo la gente joven se planta, una vez ya madura, frente a la vida con una infinita cantidad de caminos a elegir. Y deben elegir uno. Esta elección puede generar ansiedad, es natural. Pocos son los que lo tienen claro. Pero esa es la vida, una tremenda elección personal, una búsqueda a través de caminos en soledad, el desmenuzado de nuestra integridad en pequeñas dosis de Verdad.

Es útil afrontar la vida con optimismo, con ilusión y valentía. Aferrarse a aquellas cosas que endulzan nuestros días y vivir una vida llena de Amor (un tema también a comentar extensamente). Esto asienta en el corazón del ser humano sentencias de fe y humildad que lo abrazan, lo miman, y finalmente lo sientan delante de una Verdad que no ve, anclada a la espera de un futuro mejor.

Un abrazo amigos.
Daniel.